Un abordaje desde la Economía Ambiental y Ecológica

Autor: Mg. Carlos Eduardo Alvarez
INTRODUCCIÓN
El actual conflicto bélico en Ucrania que inicialmente fue denominado por la Federación Rusa como “operación militar especial “, ha tenido como variables constitutivas, no sólo la dimensión militar, sino que, mediante la aplicación, por parte de Occidente, de otros medios coercitivos, por ejemplo la información, las finanzas y la energía, actuando éstos en forma simultánea, deberían conducir a la debilitación de las capacidades rusas para sostener el esfuerzo bélico.
La dimensión energética, referida a la provisión de gas y petróleo ruso hacia Europa, se vio afectada notoriamente por la voladura (polémica en cuanto a sus autores, por cierto) de los gasoductos Nord Stream 1 y 2 apenas iniciada la contienda, la interrupción de su suministro repercutió consiguientemente en la economía europea, fundamentalmente de Alemania, que debió volver, junto a otros países (Italia, por ejemplo) en distinto grado, al suministro energético mediante carbón o energía nuclear (Italia, Francia a potenciar ese recurso).
Esto haría presuponer, como hipótesis de trabajo, un retroceso en la agenda ecológica/ambiental europea y como consecuencia un alteración en sus parámetros previstos de contaminación ambiental aceptados o programados como objetivos, por lo tanto será objeto de este artículo, entender si esto se ha producido, en qué medida y razones de ocurrencia, dentro de un escenario que damos en denominar geopolítica ecología/ambiental
ECONOMÍA AMBIENTAL Y ECOLÓGICA
La cuestión ambiental se incorpora a la esfera económica a partir de considerar a sus componentes (aire, agua, suelo, la biosfera en términos abarcativos) como bienes comunes de uso gratuito, lo que simplemente implica que cualquiera puede acceder a ellos.
Estos bienes se caracterizan por su finitud y por su degradación por acción humana lo que finalmente resulta en un peligroso perjuicio para la humanidad, sin embargo, la principal razón por la que este proceso no se detiene o ralentiza es su gratuidad (Valenzuela, 1991).El autor explica los efectos de la interacción humana con la naturaleza como una externalidad negativa de este proceso y por lo tanto, accionar contra el uso indiscriminado de los recursos naturales es una necesidad, objetivo que es factible de lograr mediante la eliminación de la principal cause de su ocurrencia : su gratuidad. Se impone entonces la necesidad de su incorporación a la lógica y dinámica de mercado, lo cual es factible mediante su valoración monetaria (precio), lo que no solo permitirá una mayor visualización sino que fundamentalmente impondrá un costo a aquel agente para cual el uso de estos bienes comunes represente una economía, antes de acceso gratuito.
Esta acción se implementó bajo el principio conocido como “quien contamina paga”, mencionado originalmente en el ámbito de la OCDE, en 1972 e incorporado normativamente en la Unión Europea, a través de una resolución de su ‘Consejo en 1974.La deriva de esto es la conceptualización de la ECONOMÍA AMBIENTAL, cuya lógica consiste en concebir la degradación ecológica y la emisiones de gases (efecto invernadero) como una externalidad negativa, promueve por lo tanto, la internalización de estos costos (medibles en gastos en salud o recomposición del ambiente dañado) vía precio al carbono, impuestos piguvianos o la creación de un mercado de derechos de emisión.
El concepto de ECONOMÍA ECOLÓGICA por su parte, acuña la idea de SERVICIOS ECOSISTÉMICOS, un enfoque que es el resultado de un evolución del pensamiento económico, en el cual la relación de la economía con la naturaleza muto especialmente con la aparición del pensamiento económico neoclásico, se produce así el desplazamiento del concepto de valor de uso hacia la preponderancia del concepto de valor de cambio, del mismo modo, el interés en la producción fue dejando paso al protagonismo del intercambio, para todo ,lo cual el precio pasa a ser la variable central que permitió visibilizar un determinado elemento…si podía expresarse mediante la asignación de precio, entonces era pasible de incorporar al análisis económico (Gomez-Baggethun et. al,2010).consecuencia de ello , no pocos sistemas ecológicos (polinización, regulación del clima, fertilización de los suelos o la purificación natural del agua ) dejaron de visibilizarse a pesar de su trascendencia para la vida humana, debido a la inexistencia de mercados capaces de asignarles precio.
La propuesta que la economía ecológica ofrece como solución a este proceso es un poco más exigente, menos ,limitada que el enfoque ambiental, en el sentido de que ,para su posible funcionamiento, toda la actividad económica humana depende de sistemas naturales, por lo tanto el capital natural que estos constituyen no puede ser reemplazado ilimitadamente por capital económico. Esto, en otras palabras, dice que el modelo económico hegemónico vigente, se encuentra extralimitado en su demanda de servicios naturales en relación a los límites físicos del planeta, de manera que los acuerdo internacionales (el acuerdo de París, la narrativa del Green growth) resultan insuficientes y hasta paradójicamente contrarios a sus propósitos. (Carpintero y Nieto, 2021/2022).
Los autores ejemplifican esto argumentando que por ejemplo políticas de sustitución del parque automotor vigente por el eléctrico no resuelve el problema a nivel sistémico, ya que, afirman, la producción de una unidad eléctrica requiere el consumo de seis veces más insumos minerales y metálicos que un vehículo convencional.
La propuesta alternativa consiste en una disminución del consumo energético mediante una reducción planificada de la escala económica entre otras medidas que tiendan a lograr un desacople efectivo entre los índices progreso humano y los índices de crecimiento económico (PBI) Se aprecia claramente, pues, que ambas visiones (economía ambiental y economía ecológica) persiguen el mismo objetivo pero difieren sustancialmente en el método.
UNA VISIÓN CUANTITATIVA
La Unión Europea constituye, dentro del sistema internacional, uno de los ámbitos más comprometidos con el abordaje de la contaminación ambiental, promoviendo la incorporación de los principios de la economía ambiental a las políticas públicas (Pacto Verde Europeo y la Ley Europea del Clima), habiendo alcanzado un alto grado de institucionalización, mediante la creación de organismos específicos, la adopción de objetivos jurídicamente vinculantes y la utilización de instrumentos económicos destinados a internalizar los costos ambientales, algo que resulta particularmente difícil para la economía ecológica cuya traducción en políticas públicas efectivas y cuantificables es muy resistida especialmente porque sus propuestas implican limitar programada y moderadamente el crecimiento material lo que implicaría una reducción deliberada del consumo.(decrecimiento).
La siguiente tabla muestra las variables involucradas en el ciclo: PBI- generación de energía eléctrica-fuentes-emisión de gases GEI-índice de producción industrial, durante el periodo 2021(base)-2025.

Puede apreciarse una correlación económica/energética positiva, esto es: la disminución de la generación de energía bruta total un -14,10% (de 592,8 a 509,2 TWh) coincide con el ciclo de recesión/estancamiento del PIB real (que pasa de crecer +3,90% en 2021 a caer a -0,87% en 2023 y -0,50% en 2024). Esto podría asumirse como una demostración empírica en el sentido de que la mayor parte de la baja de emisiones de GEI (-19,22% acumulado) no respondería a una transición verde eficiente, sino al resultado de una baja de la demanda así como en los niveles de producción industrial.
Es destacable el cumplimiento por parte de Alemania del programa de desactivación de centrales nucleares, el cual continuó sin alteración, una vez comenzado el conflicto Ruso- Ucraniano, aunque eso haya implicado un aumento transitorio del uso de combustibles fósiles (principalmente carbón) para la generación eléctrica, luego se aprecia una disminución de esta variable.
Sin embargo, los 69.1 TWh que aportaba la generación eléctrica nuclear, fueron parcialmente reemplazados por las renovables, las cuales solo compensan volumen por 51,9 TWh (en 2024 tuvo un pico de 288,1 TWh, pero en 2025 cayó). Esa deficiencia en completar el volumen nuclear original, en 2022, se cubrió temporalmente quemando más carbón y gas (pico fósil de 45,74% ), mientras que en 2023-2025, directamente no se cubrió, lo que se tradujo en una menor generación bruta total del sistema.
Resulta útil observar que la generación energética mediante el uso de fuentes fósiles cayó -24.96 % (259,6 TWh 2021 vs.194.8 TWh 2025 = – 64.8 TWh, lo que haría suponer su directa conexión con la disminución de las emisiones GEI ( 773.7 – 625.0 = – 148.7 Mt , -19.22%),sin embargo, dicha disminución de -19.22 % es casi equivalente a la disminución de la producción de la industria electrointensiva, la cual registra – 18.80% , en un contexto de recesión, tal cual muestra la evolución del PBI.
CONCLUSIONES
De lo expuesto podría afirmarse que la caída de emisiones no fue un logro absoluto de la tecnología verde (Green Growth), sino el resultado directo de la parálisis industrial. En la práctica, las emisiones bajaron simplemente porque el motor que consumía esa energía redujo su marcha.
Este freno forzado por la crisis energética podría asimilarse a la propuesta que postula la teoría de la economía ecológica: demuestra que reducir la escala de producción de forma planificada efectivamente disminuye la huella ambiental.
Sin embargo, en esta contrastación empírica el costo fue altísimo en términos económicos, sociales y vidas humanas y queda aún por resolver el desacoplamiento objetivo (crecer contaminando menos), Alemania experimentó un desacoplamiento inverso: las emisiones cayeron, pero al precio de detener el crecimiento.
FUENTES BIBLIOGRÁFICAS: Carpintero, O., & Nieto, J. (2021/2022). Límites físicos, transición energética y descarbonización de la economía – Gómez-Baggethun, E., de Groot, R., Lomas, P. L., & Montes, C. (2010). The history of ecosystem services in economic theory and practice: From early notions to markets and payment schemes – OECD (1972). Recommendation of the Council on Guiding Principles concerning International Economic Aspects of Environmental Policies – Valenzuela, F. (1991). Economía y Medio Ambiente: La internalización de externalidades ambientales